Hoy, esa historia suma un nuevo capítulo con la apertura de OMNILIFE Innovation Park, ubicado en Allen, Texas. Más que una nueva infraestructura, este proyecto representa una muestra de cómo una visión puede permanecer vigente, evolucionar y convertirse en nuevas oportunidades de crecimiento, innovación y desarrollo. Porque crecer también significa cuidar: cuidar a las personas y cuidar el planeta que compartimos.
Desde esta perspectiva, OMNILIFE Innovation Park incorpora desde su diseño diferentes elementos que buscan responder a las condiciones de su entorno, favorecer el bienestar de las personas y promover un uso más eficiente de los recursos.
Un espacio pensado para crecer
Con una extensión de 5.1 hectáreas, OMNILIFE Innovation Park está conformado por dos edificios.
El Edificio A cuenta con 6,800 m², distribuidos entre un área comercial-corporativa de 3,600 m² y un área de manufactura de 3,200 m². Por su parte, el Edificio B cuenta con 6,500 m² y podrá ser utilizado para acompañar el crecimiento futuro de las operaciones de manufactura.
La dimensión del proyecto también refleja una visión de largo plazo, al contar con infraestructura que permite fortalecer las operaciones de OMNILIFE y acompañar las necesidades futuras de crecimiento de la compañía.
Pero este crecimiento también contempla la relación del edificio con su entorno. Ubicado en Allen, Texas, una región donde los veranos se caracterizan por altas temperaturas y pueden alcanzar los 40 °C en los días más calurosos, el proyecto incorpora elementos arquitectónicos que buscan responder a estas condiciones y favorecer espacios más confortables y eficientes.
Una arquitectura que responde al entorno
Uno de los elementos que destaca en el Edificio A es el canopy, una estructura exterior diseñada para proporcionar sombra y protección frente a la radiación solar.
Conforme cambia la posición del sol durante el día, esta estructura ayuda a controlar la incidencia directa de los rayos solares sobre el edificio. Esta estrategia forma parte de los principios de la arquitectura bioclimática, que busca aprovechar las condiciones naturales del entorno para favorecer el confort de los espacios y hacer un uso más eficiente de los recursos.
Al proporcionar sombra y ayudar a controlar la ganancia de calor, el canopy contribuye al confort térmico del inmueble y puede disminuir la necesidad de utilizar aire acondicionado para compensar el calentamiento generado por la radiación solar.
De esta manera, un elemento que forma parte de la identidad arquitectónica del proyecto también cumple una función relacionada con su respuesta al clima.
Luz natural que conecta espacios y personas
Otro elemento que caracteriza al Edificio A es su fachada con amplias superficies de cristal. Además de favorecer la conexión visual entre los espacios interiores y exteriores, esta configuración permite aprovechar la luz natural durante el día.
Al permitir una mayor entrada de luz natural, se puede disminuir la necesidad de mantener encendidas las luminarias durante determinadas horas, contribuyendo a un uso más eficiente de la energía.
Pero el beneficio también alcanza a las personas. Los espacios con iluminación natural pueden favorecer el confort y bienestar de quienes trabajan y transitan en el inmueble, generando ambientes más agradables y conectados con el exterior.
De esta manera, una misma estrategia arquitectónica puede contribuir tanto al aprovechamiento eficiente de los recursos como al bienestar de las personas.
Estos elementos forman parte de criterios de arquitectura sostenible considerados dentro de sistemas de certificación reconocidos internacionalmente, como LEED, que promueve estrategias relacionadas con la eficiencia, el bienestar de los ocupantes y la reducción del impacto ambiental de los edificios.
Sostenibilidad que mira hacia el futuro
El compromiso con la sostenibilidad de OMNILIFE Innovation Park no termina con su construcción. El proyecto aspira a obtener la certificación LEED para Operaciones y Mantenimiento (O+M), desarrollada por el U.S. Green Building Council (USGBC).
LEED O+M es un sistema de certificación enfocado en optimizar el desempeño de edificios existentes, mejorar su eficiencia, reducir su impacto ambiental y promover prácticas responsables durante su operación y mantenimiento.
Para OMNILIFE, aspirar a esta certificación representa una oportunidad para continuar incorporando criterios de sostenibilidad a la manera en que sus espacios funcionan y son gestionados.
De esta forma, el crecimiento de la organización también puede avanzar acompañado de una visión de largo plazo que considera tanto el bienestar de las personas como el cuidado del entorno.
Innovación que impulsa nuevas oportunidades
La llegada de OMNILIFE Innovation Park a Allen también representa una oportunidad para continuar fortaleciendo la presencia de OMNILIFE y acompañar el crecimiento de sus operaciones.
En 2024, el proyecto recibió el reconocimiento City of Allen BTS (Built-to-suit), que destaca la importancia de este desarrollo para el crecimiento económico y la atracción de inversión en la región.
Así, Innovation Park no solo representa una nueva infraestructura para la compañía. También forma parte de una visión de crecimiento que busca generar nuevas posibilidades para el desarrollo de sus operaciones y acompañar las necesidades futuras de la organización.
Un legado que continúa construyéndose
El legado de Jorge Vergara no está únicamente en lo que construyó durante su vida, sino también en la visión que dejó y que continúa evolucionando a través de las personas, los proyectos y las oportunidades que forman parte de OMNILIFE.
Su convicción de que “apenas empezamos” hablaba de mirar siempre hacia adelante, de pensar en grande y de reconocer que todavía había mucho por construir.
Hoy, después de más de tres décadas de historia, OMNILIFE Innovation Park es parte de ese camino.
Un nuevo espacio que representa crecimiento e innovación, pero que también incorpora una visión de sostenibilidad al considerar el entorno, el uso eficiente de los recursos y el bienestar de las personas.
Porque continuar un legado no significa quedarse en el pasado. Significa tomar aquello que se construyó, hacerlo evolucionar y seguir encontrando nuevas formas de construir el futuro.
Y así, aquella visión de que “apenas empezamos” continúa escribiéndose en nuevos proyectos y nuevas oportunidades para crecer, innovar y cuidar de las personas y del planeta.